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¿No nos estaremos pasando con tanta precaución?Volvervolver

Padres y madres, tenemos un problema.

Queremos lo mejor para nuestros hijos, pero a veces no nos damos cuenta de que nos pasamos un pelín.

No corras que te vas a caer. No vayas por ahí que está oscuro. Trae, ya lo hago yo. He preguntado en el whatsapp por los deberes y mañana tienes que llevar los de Lengua. No te vayas muy lejos que te vea.

Por eso, en Cayro hemos decidido hacer un envío de juegos sobreprotegidos con una moraleja clara:

A la hora de jugar es inevitable, nos ponen ojitos y les vemos con tanta ilusión que no podemos decir que no. Y antes de que nos demos cuenta estamos poniendo una cara de profundo sufrimiento fingido y soltamos esa frase de ‘vaya, me has ganado’.

 La sonrisa en la cara de los niños es inmediata, y seguido viene la nuestra por verles tan felices. Pero, ¿estamos haciendo bien dejando ganar a nuestros hijos? ¿De verdad es necesario acompañarles a cada paso y evitarles todo daño posible?

Cuando un niño se acostumbra a ganar y a no sufrir ningún daño, el momento de enfrentarse una derrota puede ser catastrófico. Lo más normal es que no la acepte, tenga una rabieta y se ponga algo violento.

Educar a los hijos en la frustración es clave para su desarrollo, y deben entender que no siempre van a ser los ganadores y que no todo en la vida sale bien. Y no pasa nada.

La vida es levantarse cuando caes. Pero para aprender a levantarte, antes tienes que caer. La vida es también equivocarse, fallar, elegir el camino equivocado, pisar donde no debes, rasparte las rodillas, volver a la casilla de salida, perder un turno, aguantar al otro celebrando sus victorias, cambiar de táctica, lanzar los dados y ganar, por fin, lo conseguí. Ahora es mi momento.

La vida es un juego maravilloso. Así que te invitamos a jugarlo y a dejarlo jugar.

A hacer que lo descubran, contigo, de tu mano. Y sueltos.

 

Créenos, saldrán ganando.

  

¡Hola amiguitos!