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En verano también se aprende, por Amparo Ibáñez (Pedagoga)Volvervolver

¡Y por  fin llegan las ansiadas vacaciones! Sin duda la época más esperada por los niños y probablemente la más temida por los padres ya que en muchos casos tendrán que idear qué hacer con sus hijos mientras ellos trabajan y en otros, deberán planificar alguna estrategia de horarios y rutinas, con la intención de que este periodo del año no se convierta  en una época de caos y descontrol difícil  de manejar.

 

 

 

Pero si algo es evidente, es que el verano es para descansar y disfrutar, cambiar  el ritmo y  reajustarlo al periodo estival. Además es un tiempo perfecto para que los  niños practiquen deporte, consoliden  determinados  contenidos aprendidos en el colegio, practiquen sus aficiones o descubran otras nuevas. Las vacaciones no son sinónimo de no hacer nada, al contrario son perfectas para hacer cosas diferentes  y sobre todo para  aprender de forma diferente.

 

Vamos a refrescar la memoria con algunas ideas que pueden resultar muy útiles para aprovechar a tope las vacaciones de verano:

 

Afianzar lo aprendido durante el curso: se trata de reforzar los contenidos que más complejidad hayan tenido para los niños a lo largo del curso y así sentar las bases de cara al próximo año escolar. Los deberes o clases de refuerzo no deben suponer un castigo y se debe combinar siempre  ocio con aprendizaje.

 

Diferentes Actividades: Pintura, talleres de cocina, de fotografía, campamentos de verano, cursos de idiomas, de técnicas de estudio  hay un sin fin de actividades para elegir  lo importante es que se ajusten a la edad de los niños, a sus intereses y  que se escojan de forma consensuada entre padres e hijos.

 

Aprender a usar el tiempo libre: Quizás lo más temido por los  padres es que sus hijos caigan en el aburrimiento. Pero también, de vez en cuando, es buena cierta dosis de tiempo de no hacer nada ya que de esta forma se activa su pensamiento creativo que da lugar a idear qué hacer preparar un bizcocho escribir un diario, pintar…—

Muchos investigadores afirman que el aburrimiento da paso a los estados creativos y que por eso los niños necesitan tiempo para no hacer nada.

 

Aprender a desarrollar la autonomía y responsabilidad: El periodo estival es perfecto para que los niños desarrollen la autonomía y el primer paso empieza con la responsabilidad. Conviene que asuman tareas diarias y que colaboren con la organización de la casa: prepararse el desayuno, recoger su habitación, prepararse su ropa, programar su tiempo, realizar recados todo ello siempre ajustado a su edad. Resulta  muy útil contar con una planificación diaria que les permita recordar qué tareas están bajo su responsabilidad.

 

Proporcionar experiencias de aprendizaje: Muchos de los conocimientos  y de las teorías aprendidas durante el curso cobran sentido cuando se les encuentra una utilidad práctica, es decir, cuando sirven para la vida. Un ejemplo podría ser pedirles que nos ayuden a realizar la compra: confeccionar una lista, valorar los diferentes precios, la calidad de los productos, las fechas de caducidad, calcular el importe de la compra, repasar las vueltas, saber guardar el turno

 

Disfrutar con la familia: Los juegos de mesa suelen reunir a la familia, haciendo que todos disfruten de agradables y divertidas tardes estivales. Pero además no hay que olvidar que juegos de toda la vida, como por ejemplo el parchís, estimulan  las habilidades cognitivas, entre ellas la memoria, la atención y la concentración.

 

 

Y como el juego nos acerca, para pasar un verano la mar de divertido no olvides hacerle un hueco en tu maleta.

 

Parchís-Oca

 

 

 

Dominó

 

 

Lotto-Tómbola

 

 

Ajedrez-Damas