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Y ahora qué, seguimos jugando?Volvervolver

Dice el refranero que hasta San Antón, Pascuas son... y si bien es cierto que en muchos hogares se cumple esta tradición, en muchos otros la Navidad termina el 6 de Enero tras el paso de sus majestades de Oriente y es pues momento de volver a la rutina y dejar atrás celebraciones, comidas, regalos, encuentros familiares...

La Navidad nos ha permitido vernos, divertirnos y SÍ, seguro que nos ha dejado TIEMPO para jugar. Mola, y mucho, abrir una caja, repartir unas tarjetas, elegir peones, tirar unos dados y encontrar objetos perdidos sobre un tablero... y mola porque mientras lo hacemos nos desinhibimos, despreocupamos, nos comportamos como niños y lo mejor es que disfrutamos.

No obstante llega Enero, y con él, la vuelta a una realidad que, entre otros, nos impide (o eso creemos equivocadamente) hacer cosas que sólo visualizamos llevar a cabo cuando estamos de vacaciones, como por ejemplo, jugar... 

En este caso, no.

Sabéis eso de los Propósitos de Año Nuevo??? Esos que en muchas ocasiones nos proponemos el 1 de Enero para abandonarlos el 2 del mismo mes? Sí, los mismos...

Y si os dijésemos que hay un truco para que esto no ocurra? Nos explicamos:

Para que un propósito-objetivo se cumpla, debe reunir ciertos requisitos previos que nos impidan su abandono. Os los contamos:

·       1. Debe satisfacer una necesidad: puede ser algo muy sencillo y que a su vez resulte muy importante. Por ejemplo: dedicar más tiempo para ti y los tuyos.

·       2. No podemos pasarnos en la cantidad de propósitos porque cumplirlos va a requerir de esfuerzo y tiempo, así que tal vez mejor quedarnos con pocos y asegurarnos que los podemos llevar a cabo.

·      3.  Debemos definirlo de forma muy concisa, y si seguimos con nuestro ejemplo anterior: “dedicar 20 minutos diarios a compartir con los míos”.

·       4. No hay que olvidar tener muy a mano los beneficios que nos va a reportar conseguir nuestra meta, y volviendo al ejemplo en cuestión, los beneficios son más que evidentes...

·       5. Tenerlo siempre muy presente: no es ninguna bobada, la mayoría de objetivos se abandonan porque nos olvidamos de ellos. Así que mejor será que lo escribas bien grande y lo puedas ver a menudo...

 

Dicho todo esto, qué os parece declarar como Propósito 2020 el siguiente? 

“ESTE AÑO VAMOS A JUGAR 20 MINUTOS AL DÍA”

 

Si revisamos todo lo anterior, nuestro Propósito cumple a rajatabla los requisitos, pero sobre todo, satisface una necesidad: dedicarnos tiempo. Bien sea solos, con amigos o en familia, jugar cubre necesidades básicas: diversión, entretenimiento, estimula la creatividad, nos relaja y lo MÁS: mejora nuestro estado de ánimo. Y todo ello gracias a las endorfinas, las hormonas de la felicidad que el cuerpo segrega ante emociones placenteras. Al tiempo, durante el juego se segrega dopamina, encargada de potenciar los procesos de aprendizaje y la imaginación.

Y ya si hablamos de Jugar en familia, Jugar se convierte “en un asunto muy serio”... Y es que disfrutar de juegos en familia será, probablemente, uno de los legados más importantes que podemos cederles a nuestros hijos, además de los múltiples beneficios para su desarrollo físico y emocional:

1.    Como padres y madres somos el principal referente de nuestros hijos durante su infancia y su primer modelo a seguir. Nos imitan en todo, de ahí la importancia de dar ejemplo con nuestros actos. A través del juego aprenden de nosotros, y es una oportunidad fantástica para enseñarles a no hacer trampas, a respetar, a seguir las normas de juego, a ganar con honradez y también a saber perder.

2.     Cualquier actividad que compartamos y disfrutemos en familia fortalecerá y mejorará nuestras relaciones.

3.    Los niños, y los adultos,  aprenden mientras juegan. A través del juego, fomentan su curiosidad, imaginación y creatividad, mejoran su atención y desarrollan habilidades sociales tales como la cooperación, la negociación y la resolución de conflictos.

4.     Durante el juego los niños se muestran tal y como son, y la información que nos aportan es realmente valiosa a la hora de detectar sus fortalezas, habilidades, aptitudes y debilidades.  

5.     Cuando jugamos en familia, nuestros hijos perciben que les dedicamos tiempo en exclusiva, generándoles seguridad y autoestima.

      Qué os parece? Os unís a nuestro propósito???

      Nosotros ya nos hemos puesto en marcha y bien sea en clase, en familia o solos, estamos jugando 20 minutos al día ( y algunos días más..). El resultado, no se puede explicar fácilmente con palabras, así que os aconsejamos los probéis y lo compartáis con nosotros... hasta entonces, FELICES JUEGOS!

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      Escuela MarcAis.

¡Hola amiguitos!